viernes, agosto 05, 2005

CAPITULOS 6 Y 7 // ГЛАВЫ 6 и 7

CONTRADICCIONES // ПРОТИВОРЕЧИЯ
EL BANIA // РУССКАЯ ВАННА

1 comentarios:

Oscar Sin Nick dijo...

CONTRADICCIONES




Con el dinero que nos ha sobrado afrontamos algunas compritas.
Aquí la verdad es que hay verdaderos contrastes a la hora de hacer la cesta de la compra.
Por ejemplo las verduras y la fruta cuestan mas o menos parecido que en España, solo que nosotros ganamos 12 veces mas, y la comida no está contaminada.
La ropa en general suele ser barata, y no es de mala calidad, lo que pasa es que no es tan bonita.
Aquí vienes en camisa y pantalón y no pasa nada, te puedes comprar un buen gorro, unos buenos guantes, un buen abrigo y unas buenas botas por un precio razonable.
Electrodomésticos. Un frigorífico cuesta 6 sueldos bielorrusos, mientras que a nosotros en España un frigorífico puede llegar a costarnos como mucho un sueldo.
Nosotros cada día pagamos mas por el agua o el gas, aquí la calefacción es gratis.

Ya dije antes que eran cosas de Lukashenko. Es un tío bastante curioso. Ningún ciudadano bielorruso debe pasar frío en su casa, y así es. La comida tiene que ser mas barata para los niños en el colegio, pues hala, a bajar el precio.
Pero también tiene otras ocurrencias que… tela con el tío.
En las emisoras de radio musicales de cada 5 canciones, 4 han de ser bielorrusas y otra extranjera, preferentemente rusa o ucraniana.
¿Qué decir de la televisión o la prensa escrita? Este es un Berlusconi con mala baba, que posee el control de los medios, encarcela periodistas (uy que miedo) y opositores.
Un día se levanta cachondo y dice que las chicas bielorrusas se van del país porque los hombres bielorrusos no están en forma… y el tío dicta leyes para que los hombres bielorrusos vayan más al gimnasio.
Otra, lo que comentaba más arriba, para afrontar el problema del alcohol en la sociedad esta prohibido tener un vaso en el puesto de trabajo… así evitamos tentaciones. Tela con el tío.
Para evitar que la juventud se vaya de este maravilloso país, queda prohibida la salida de toda persona menor de 35 anos. Aquellos que tengan que hacerlo por motivo de estudios se van a cagar del control que vamos a hacer de sus vidas.
Ah, y como no le gusta nada lo exterior, en los anuncios que vemos en las calles solo chicos y chicas bielorrusos, nada de modelos extranjeros.

Ni los bielorrusos ni nadie pueden enviar remesas de dinero a sus familiares. Si alguien quiere enviar dinero a este país se lo debe dar al Gobierno para fines humanitarios… pero éste tío ¿de qué va?

Máximo 300 dólares por mes y por persona.

Lo dicho, un cachondo, bastante mal de la cabeza.








EL BANIA




Metido en mis pensamientos llega el sábado, en el que decidimos desplazarnos a OSHMIANA, una pequeña ciudad en la que está la DACHA de la familia.
En este día hemos recibido dos magnificas noticias. La primera es que el pasaporte de Natasha ya esta en nuestras manos… lo que hacen 16 euros en este país.
La otra, es que la tía de Moscú quiere que nos vayamos el domingo, en el tren nocturno que une Vilnius (Lituania) con Moscú, atravesando toda Bielorrusia.
Natasha me advierte del alto tren de vida que lleva su familia moscovita, ya que su tío político, lo es por partida doble, ya que es diputado de la Duma.

Eso significa entre otras cosas que tengamos un coche oficial a nuestra disposición, tour por la ciudad, pedazo de casa, y la secretaria del diputado a nuestra disposición para arreglar nuestra cita en la Embajada de España. En fin, sin hipo me he quedado.

Así que el viaje a OSHMIANA se hace todavía más interesante, ya que vamos a cambiar lo rural por lo urbano en apenas 24 horas, con parada de avituallamiento en SMORGON para hacer maletas.
Para llegar a la DACHA tenemos que coger un autobús bielorruso. Los hay de dos tipos, lamentables y pasables. Los lamentables son de antes de la ultima glaciación, oxidados, fríos y malolientes. Los pasables son como uno de línea urbana, pelín anticuados, pero dignos.
La estación me sorprende porque también esta pasable. El secreto es que en 2003 SMORGON hizo 500 anos, y Lukashenko decidió gastarse las pelas en esa estación, y en poner vallado nuevo a los barrios de la ciudad donde se sitúan las viviendas unifamiliares.

Sacamos los billetes, pelin carillos para lo que se ofrece al sufrido viajero, y esperamos en una especie de kiosco, ya que en el vestíbulo de la estación huele que apesta y fuera hace frío.
El olor es porque esta estación es vital para comunicar los pueblos con SMORGON, y en el vestíbulo tenemos personas mayores, que salen de sus DACHAS una vez a la semana, y no siempre duchaditos… bueno, es que en la DACHA ducha ducha, lo que se dice ducha, no hay.

En apenas tres cuartos de hora llegamos a OSHMIANA, que contrariamente a lo que pensaba, no esta mal. Bonito, bonito no es, pero bueno, tiene otro aire.
En la parte antigua esta la DACHA, un terreno formado por un garaje, un baño ruso, un corral, un pequeño invernadero y la vivienda familiar, que tiene adosada la del tío SIMEON, un tipo entrañable.

Acabamos de reunir a cinco generaciones. Nasti, Natasha, Ludmila, Anisia, y Anastasia (la bisabuela).
Lo de vivir tantos años es producto de la suerte, al fin y al cabo siempre te puede atropellar un coche, caerte por las escaleras… pero también es cierto que la vida saludable ayuda a vivir mas.
Quizás las generaciones de Chernobyl rompan la tendencia.

Natasha me cuenta que uno de los secretos para que los rusos aguanten bien los inviernos, y pasen de resfriados, gripes o catarros es el BANIA, el baño ruso, todo un ritual que realizan hombres con hombres, y mujeres con mujeres, pero que a petición mía, ya que no tengo traductor y me interesa conocer el proceso, hoy va a ser mixta.

En paños menores, Simeón, Kola (que es su hijo), Natasha y yo nos metemos en una estancia angosta y húmeda que se divide en un pasillito con un banco para dejar las cosas y beber cerveza, y otra mas grande, donde se desarrolla todo el proceso… fuera tan solo frío y nieve… de momento.

El calor dentro de la estancia principal es insoportable. Humedad caliente que se te mete por la nariz y te sube a los ojos… los primeros instantes son de algo de confusión.
Confusión porque no sé donde me meto, y de ellos tres porque quieren que este a gusto, con todo perfecto y se arma un lío tremendo.

Esto ponlo aquí, no mejor aquí, que se tumbe, no mejor sentado, no no, que se tumbe boca arriba… no, mejor boca abajo.

Una caldera enorme tiene ya preparada el agua abrasando, de cuyo vapor se irán surtiendo para aplicármelo con hojas de abedul.
En dos depósitos mas pequeños hay agua gélida… que también tendrán su uso, un poco después.

Al igual que en las saunas hay dos grandes escalones, el inferior mas usado para sentarse y el de arriba para estar tumbado. Arriba de todo estoy yo, boca abajo, en calzoncillos y medio asfixiado.
Me acercan un caldero con agua gélida para que a través de su inhalación se me haga más llevadero el proceso.
Junto a ello, antes de entrar, me han dado un paño que me pongo en la cabeza humedecido, y que esta indicado para las personas que tenemos la tensión un poco alta.

Ya estoy preparado.
Simeón no hace más que hablar y cada dos frases me pregunta si estoy bien. JARASHO, JARASHO… ardo (y no veas como) en deseos de saber que es lo que va a hacer con las ramas de abedul.
Tras ahumarlas en el agua abrasando, me las va frotando poco a poco desde la planta de los pies hasta el cuello, para después agitarlas sobre todo el cuerpo.
Repite el proceso tres veces, cada vez las agita mas fuerte, y empiezo a pensar que estoy en una especie de sesión sadomasoquista. En ese momento Kola y Natasha se acercan con un barreno de nieve y me la empiezan a frotar por todo el cuerpo… no en broma, es que es así.

Me animan a salir a respirar un poco… fuera.
Salgo… y frío yo… NUUUUNCA.
Después vuelvo al pasillito de la entrada y me ofrecen una cerveza que entra que da gusto.

Dentro Kola ha empezado su flagelación personal que realiza muy enérgicamente. Empapado en sudor y lleno de restos de hojas de abedul, coge un barreno de agua gélida, se lo echa entero por encima… y lógicamente exclama JARASHO.
Nos salimos al pasillito a seguir tomando cerveza mientras que SIMEON (que además de tío de Natasha es su padrino) aplica el abedul sobre el cuerpo de su ahijada… que mezcla los gritos con las risas… se lo esta pasando pipa.

Entramos de nuevo y el proceso se repite boca arriba, solo que en este caso no tengo agua fría para ayudar a mi respiración y me empiezo a encontrar agobiado. Así que SIMEON solo me realiza una pasada y enseguida me declaro rendido.
Kola me anima de nuevo a salir y a hacer algo que a ellos les encanta pero que yo voy a dejar para el próximo viaje. Salir gritando y tirarse en plancha sobre la nieve. Son rusos, o bielorrusos… y yo no, de momento.

Por cierto, muy importante el tema de los baños rusos, me refiero a los que se utilizan para las necesidades fisiológicas. Resulta que en las casas mas viejas (de las que hay muchas) no son como nosotros conocemos, como a uno le gustaría… qué va.
Un cuartucho de madera de metro cuadrado con una base de madera que tiene en medio un agujero cuyo diámetro nos hace adivinar que lo líquido y lo sólido van por ahí.
No hace falta tirar de la baza, cada CUATRO MESES un camión retira todo lo que se va acumulando bajo ese agujero que es la frontera entre nuestro mundo y una amenazante montaña de mierda.

Anécdotas aparte, lo cierto es que el día y pico que hemos pasado en OSHMIANA ha sido muy emotivo y como es norma de la casa, una sucesión de comidas, almuerzos, meriendas, cenas, aperitivos, remate final, picoteo… en fin, como cerdos nos hemos puesto.

Tanta comida y tan cargada de calorías me jugaran una mala pasada mas adelante, y no hablo de la báscula, que ya asusta.

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